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Viven aún algunos
de los iniciadores del Central Argentine Railway Athletic Club,
que con el correr de los años pasaría a ser el Club Atlético
Rosario Central. Exactamente hay referencias de que existen, radicados
en Buenos Aires, los señores W. Mulhall, A. H. Mayne y Miguel H.
Green; como así también en Rosario los señores Tomás S. Hopper y
S. Sims.
Ferroviarios en su totalidad, empleados en los talleres, a acogerse a los beneficios de la
jubilación fueron alejándose del ambiente deportivo y viven en la actualidad casi por
completo al margen de la actividad de la entidad que ellos crearan hace nada menos que
cincuenta años. |

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regreso a Inglaterra.
Sin embargo se han cumplido cincuenta años y don Tomás S. Hopper sigue en nuestra
ciudad, con hijos argentinos; nietos argentinos y hasta una bisnieta nacida en nuestro
país. A pesar de tan larga residencia, no ha aprendido a hablar el español y con la
mediación del señor Daniel Green nos dice de los primeros tiempos de la institución.
Fueron los iniciadores de la entidad don Tomás S. Hopper y C. B. Calder, casado con una
hermana de los Green, y junto con los Mulhall, Sims, Muskett, Mayne, Chamberlaine,
Wilkilson, Lamb y M. H. Green.
Dedicados al cricket, al comienzo de la entidad, recién tres o cuatro años |
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El fundador de R. Central, don Tomás
Hooper, acompañado de su señora esposa, doña Brígida Brennan de
Hopper
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TOMAS HOPPER VINO AL PAÍS
POR UNOS AÑOS Y YA HACE CINCUENTA QUE VIVE EN ROSARIO.
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ES FUNDADOR DE ROSARIO CENTRAL. |
TIENE EL VENERABLE ANCIANO EN LA
ACTUALIDAD 85 AÑOS. |
Don Tomás S.
Hopper llegó a Rosario en el año 1889 coincidiendo su arribo a nuestra ciudad con la
instalación de los talleres del F.C. Central Argentino.
Venía de New Castle. Ya en Inglaterra era un entusiasta del fútbol,
no practicándolo, sino como espectador.
Su ciudad natal ha sido una de las que ha dado más altos valores al fútbol británico.
No tenía el propósito de permanecer mucho tiempo en nuestro país. Creía, cuanto más,
que podría estar dos años, ya que ambicionaba emprender el |
después se
hizo fútbol en organización de torneos internos entre los equipos constituidos por las
distintas secciones de los talleres. En aquella época, los deseaban jugar fútbol
militaban en las filas del Club A. Rosario, pero Hopper, gran animador, quería que la
práctica de este deporte se intensificara dentro del club.
Así era como en un castellano champurreado, en los días señalados para el
adiestramiento, se dirigía a los asociados y a la vez obreros de los talleres, y les
recomendaba:- Hoy "pata bola" (significaba con ello que se pateaba la pelota). |
Tan
popular se hizo esta invitación, y tanta gracia causó a los obreros, que
a Mr. Hopper se le llamó desde entonces "Pata Bola", y él mismo
nos recordaba con una risa franca la ocurrencia de ese seudónimo originado
en su mala pronunciación.
Recuerda este "pioneer" del fútbol en Rosario, cosas interesantes.
Desde las primeras cotizaciones para constituir el capital inicial del
club que se invirtió en la compra de artículos para la práctica del cricket,
pasando luego por la iniciación del fútbol en los torneos internos y frente
a los conjuntos de los barcos ingleses que llegaban a nuestro puerto.
Nos habló también de los primeros criollos que alternaron con ellos y
menciona a Luis Oliva, ya fallecido. Pero de quienes tiene los más gratos
recuerdos es de Juan y Zenón Díaz. Juan Díaz, padre de Octavio, falleció
hace ya muchos años y ratifica Mr. Hopper lo que muchas veces se dijera,
que era un gran deportista a la par que un obrero inteligente.
Nosotros le manifestamos a don Tomás Hopper que Rosario Central es en
la actualidad una entidad de hondo arraigo popular y que sobre todo en
los barrios, los purretes, tienen una preferencia singular por la institución.
Y él nos dice que eso también fue una característica del comienzo y que
si bien en aquellos años el público era reducido, su club se destacaba
por contar con una "hinchada" de chiquilines, los que luego,
seguramente, fueron desfilando en los cargos representativos del club.
Hopper no practicó activamente el deporte. Pero era de estos ingleses
de notable capacidad como directores, sobre todo porque tenía el convencimiento
que la juventud dedicada a la práctica de la cultura física se alejaba
de otros lugares donde adquiría hábitos perjudiciales. Con su autoridad,
y sobre todo por la simpatía que despertaba, actuaba de referee o linesman.
Sus hijos, Estanislao y Enrique Hopper, llegaron a ser jugadores de primera
división.
Son pocas líneas éstas que dedicamos a uno de los fundadores de Rosario
Central. Don Tomás S. Hopper, a los 85 años, vive una vejez tranquila,
en compañía de su señora esposa doña Brígida Brennan de Hopper.
Quizás nunca soñó que el club adquiriría tanto renombre y prestigio y
que hoy, el lector exclamará asombrado: - ¡Parece mentira!
LUIS
Y ESTEBAN INDACO.
Hace
algo así como diez años, el ala izquierda de la primera división del club
estaba formada por dos hermanos: Luis y Esteban Indaco. Los que los hayan
visto actuar han de recordar las satisfacciones que brindaran a la "hinchada"
de Rosario Central, por la excelente comprensión que entre ambos existía.
De los dos el que más se destacó fue Luis, pero Esteban, en el extremo
de la línea supo conducirse bastante bien, tanto que a veces integró selecciones
locales.
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