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Don Federico Flynn en
la Presidencia del Club.
Fue primeramente jugador.
Integró la segunda división y sus condiciones lo llevaron luego
al círculo privilegiado.
Federico Flynn debía luego asumir los destinos del Club A. Rosario
Central y desde el cargo de presidente fue cuando puso invariablemente
de manifiesto su cariño por las cosas de la entidad.
Fue un presidente organizador, de iniciativas y puede
decirse que su cooperación no faltó en ningún instante en los momentos
trascendentales de la vida de la institución.
Por primera vez fue electo para la presidencia del club en el año
1918 y siguió en el cargo durante 16 años con breves descansos de
dos períodos en los cuales dirigieron el club los señores Tomás
Kehoe y Dr. Rafael Babbini.
Cuando en 1931 se constituyó en nuestra ciudad la Asociación Rosarina
de Fútbol, implantándose la práctica del fútbol profesional, a don
Federico Flynn le correspondió desempeñar la presidencia, realizando
desde ese sitial, y que momentos difíciles porque había que organizar
al fútbol dentro de las nuevas características, tener un brillante
desempeño.
Al finalizar el año 1935 el señor Flynn cumplía su última presidencia
en el Club A. Rosario Central. Queda como ejemplo su magnífica obra
desarrollada durante 16 años en que la masa asociada lo eligió para
el cargo.
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El doctor
Rafael Babbini.
Figura simpática la del Dr. Rafael Babbini.
Vinculado al Club A. Rosario Central desde sus años de estudiante
siguió luego de cerca todas las actividades de la entidad.
Fue un amigo de todos los jugadores. Desde el más consagrado
y popular de los "cracks" al más modesto de las divisiones
inferiores.
El que necesitaba sus servicios de médico, ya fuera por lesiones
originadas en la práctica del deporte, ya por otras dolencias, recurría
a su consultorio y no encontraba al profesional, sino que entraba
en tratos con un amigo.
Hoy sigue siendo del mismo carácter, pero al tener otras actividades
no se encuentra tan íntimamente ligado a los players del club.
En 1932 y 1933 el Dr. Babbini pasó a desempeñar la presidencia del
Club A. Rosario Central y lo hizo con el acierto que solamente podía
esperar de un hombre de su cultura, capacidad y comprensión.
Médico, profesor de la Facultad de Medicina, político, tuvo a pesar
de sus múltiples actividades el tiempo necesario para dedicar al
club un tiempo preciso que habla bien claro de su capacidad.
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