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izquierd.jpg (923 bytes) REVISTA CINCUENTENARIO - CLUB ATLETICO ROSARIO CENTRAL A LA SIGUIENTE PAGINA
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El pequeñín que no ha de olvidar el "divino" Zamora.

Antonio MiguelHa sido Antonio Miguel una de las figuras más simpáticas del fútbol argentino. Su reducida estatura y esa particularidad en la práctica del popular deporte con sus recursos extraordinarios que tenían una gran parte de maestría aunque muchas veces el público las festejó por lo pintoresco.
Un ascenso rápido tuvo hacia el círculo privilegiado. Iniciado en la 5º división de Embarcadero, en 1913, al año siguiente estuvo en el primer equipo u en una tarde excepcional.
Había jugado a la mañana en la cuarta división de Embarcadero que venció a Rosario Central, por 3 a 1 y Miguel le anotó precisamente dos goles a Octavio Díaz que defendía la valla de Rosario Central. Por la tarde jugó en la 3º división y a continuación se alistó en el primer equipo, precisamente en el día en que hacían su debut en Gimnasia y Esgrima los hermanos Celli y Atilio Badalini. Embarcadero ganó ese día por 1 a 0 y el gol lo hizo Miguel.

Desde 1917 el popular "Petiso", a quien encontramos todos los días atendiendo su quiosco de diarios y revistas en la esquina de San Martín y San Juan, pertenece a Rosario Central donde empezó actuando de centre-forward pues Harry Hayes se encontraba lesionado y lo hacía militando junto a elementos como Ennis Hayes, Woodward, Flynn, Blanco, etc.
A partir de ese momento Antonio Miguel habría de tener, año tras año, numerosas satisfacciones a la par que contribuía al prestigio de R. Central.

Ha participado Antonio Miguel en cuatro campeonatos sudamericanos. El primero fue en 1920 cuando fue a Chile. En 1923 y 1925 concurrió a Montevideo y cerró su actuación en el año 1926 volviendo a Chile. Debemos agregar que en 1922 había sido designado para ir a Río de Janeiro pero por causas que no viene al caso comentar no pudo integrar la delegación.
Intervino también en numerosos seleccionados argentinos siendo aproximadamente cuarenta los partidos que jugó defendiendo la casaca nacional, actuando en todas esas oportunidades en distintas plazas de la línea de ataque desempeñándose con igual eficacia en cualquier puesto.

Vino el "Divino" Zamora a Rosario en 1926. Recordamos que el Real Deportivo Español se presentó en la cancha de Newell’s Old Boys frente al seleccionado rosarino que lo venció por 3 tantos a 0. El ataque local estaba formado por Peruch, H. Libonatti, Sosa, Miguel y García, y fue tal la superioridad técnica, tanto el malabarismo de fútbol que se hizo, sobre todo a cargo de Miguel, que los aficionados que estaban detrás del arco de Zamora oyeron cuando el "Divino" gritaba a sus compañeros:
-¡Cuida al pequeñín!.... ¡cuida al pequeñín!....
Ese día Miguel anotó dos goles.

La última vez que Miguel vistió la casaca nacional fue en 1928 y también frente a un conjunto español: el Real Madrid. El partido se jugó en la cancha del Rácing Club y los argentinos ganaron por 2 a 1 habiendo convertido nuestro player el gol del triunfo.
En Rosario Central jugó hasta 1930, año este de grata recordación, pues el equipo auriazul conquistó una vez más el título de campeón, cuando Miguel estaba ya al ocaso de su carrera deportiva.
Una vida de satisfacciones, triunfos y que ahora recuerda con cariño cobijado siempre bajo los pliegues de la bandera azul y oro.

El "monito" Francia.

En tres épocas distintas el fútbol argentino ha tenido otro tantos punteros izquierdos notables: José Viale, Juan Francia y Enrique García.
Ilustración"Pinoto" era de la época de oro; el "chueco" García de la actual y el "Mono" Francia de aquella época depurada, del fútbol estilizado y de alta calidad, que se inició por el 1915.
Sus antecesores habían sido Viale, Juan N. Perinetti, Plimeni hasta que un día, tras de haber integrado ya los seleccionados rosarinos, fue requerido para integrar el equipo argentino, debutando contra los tradicionales rivales, los uruguayos.
En 1922, Francia integró la representación argentina que intervino en el campeonato sudamericano efectuado en Río de Janeiro y ese mismo año, en San Pablo, jugó la copa "Roca" frente a los brasileños.
Juan Francia tenía características propias. Poseía una infinidad de recursos. El público, en todas partes que actuó, lo admiró por esas condiciones, la rapidez en sus desplazamientos y la colocación de centros matemáticos. Esto cuando no finalizaba una carga con esos formidables shots cruzados lanzados desde un ángulo que parecía imposible se fueran a convertir en goles.
Después esa habilidad extraordinaria que tenía cuando el defensor contrario lo arrinconaba en la esquina de la cancha. Francia, bien salía con la pelota o bien punteaba un córner que, por su precisión era un peligro para la valla contraria. Puede decirse que era una jugada esperada y los contrarios, por más que trataban de evitarlo, sorpresivamente se veían impulsando la pelota al córner.

El "Monito" Francia, uno de los jugadores más bullangueros que tuvo el fútbol de Rosario, supo en cambio, ser extremadamente cuidadoso de su estado físico. Había declinado, poco menos que caído en el olvido, cuando se produjo su resurgimiento y volvió a integrar con éxito el primer equipo de Rosario Central formando pareja con Gerardo Rivas que ganó el campeonato local en 1930.
Tenía 37 años cuando jugó su último match en primera división profesional y lo hizo vistiendo la casaca de Provincial.
Ahora, con más de cuarenta años, todavía sabe vestir los pantalones cortos para jugar en algún partido de veteranos. ¡Y el "Mono" siempre es el "Mono!. Pasan los años, pero cuando él está en la cancha se siente como cuando tenía veinte abriles y... se hace presente el bullanguero por todos conocidos.
Mientras tanto el público lo aplaude y se deleita con sus jugadas como en 1918.

 
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