Botafogo
Pudo haber sido una de
las más grandes figuras del fútbol.
Pero una tarde, el 1º de noviembre de 1918, durante una práctica interna
se malogró a consecuencia de una lesión en la rodilla izquierda al tener
un encontrón con Santucho.
Eduardo Blanco, iniciado en el Club A. Rosario Central, elemento consecuente
y que durante su actuación no faltó a un solo match oficial, ni amistoso,
ni a los entrenamientos, había ascendido a primera división en el año
1915. Y después de haber jugado el tercer partido en la categoría privilegiada
fue llamado para integrar el combinado rosarino en el puesto de centre-half
y desde entonces, hasta la terminación de su campaña futbolística fue
siempre el eje indiscutido de los seleccionados locales.
Fue llamado esto ocurrió también en el año 1918
para integrar los seleccionados argentinos.
Suplantaba en el equipo nacional nada menos que a Olazar, el gran valor
del Rácing Club. Se estaba entonces frente a un elemento de tan notables
condiciones que la consagración que Eduardo Blanco había obtenido primeramente
en Rosario Central y luego en los conjuntos rosarinos, se hacía en efectividad
indiscutida en la representación nacional.
Cuando Eduardo Blanco dejó de jugar, tara esa lesión sufrida en el estadio
auriazul, apenas contaba 21 años. Era un muchacho que no había llegado
todavía a dar todo lo que de él podía esperarse.
Y si sin esa experiencia que dan los años, había conseguido ya disputar
a Olazar el puesto en los equipos argentinos ¡qué podría haber sido entonces
Eduardo Blanco de no haber visto malograda su carrera futbolística!
"Botafogo" ... Su dinamismo y sobre todo la notable
vitalidad y rapidez de ese magnífico centre-half que era Eduardo Blanco,
sirvió para que un grupo de amigos le identificaran con el seudónimo de
"Botafogo".
Surgió la idea entre un grupo de centralistas que se reunía en el café
situado al lado del Teatro La Comedia: Rimini, Branjien, Pizoll, etc.
Y lo consagraron un día que Rosario Central jugaba frente
a Central Córdoba y en cuya oportunidad "Botafogo" tuvo una
actuación brillante.
Jugador correcto, tenía gran ascendencia entre los dirigentes
de su club o de la Liga Rosarina.
Un día, don Sebastián García, que era presidente de la Liga, le consultó
sobre las condiciones de Gabino Sosa. Eduardo Blanco, incapaz de una acción
que significara egoísmo, tuvo en seguida palabras de elogio para el entonces
joven defensor "charrúa", y más tarde una de las glorias del
fútbol argentino. Así debutó G. Sosa en los combinados rosarinos.
Retirado de la práctica del fútbol, pasó a ser referee
de la Liga Rosarina y posteriormente de la Asociación. Desde 1922 está
inscripto en los registros locales y es en consecuencia uno de los árbitros
más veteranos de nuestro medio.
Como director de equipo experimentó una satisfacción muy grande. Llevó
al triunfo al conjunto de Rosario Central en la temporada de 1930, o sea
la última vez que el equipo auriazul disputó la Copa "Vila"
pues al año siguiente se implantó el profesionalismo.
Un gran centro medio
José Fioroni.
Sereno, bien colocado,
atento a la acción del enemigo para sacar el mejor provecho posible, como
certero en los quites de cabeza, agrandando su figura cuando más se le
exigía, llegó en un momento dado a ser de los mejores centre-halfes argentinos.
Su prestigio adquirió amplitud y el público de Rosario seguía con visible
interés sus actuaciones, al extremo de que muchos partidarios de entidades
rivales, sentían hacia él, una gran simpatía.
Se le llamó "cabecita de oro", por la eficacia de su juego de
cabeza y tuvo épocas felices en defensa de la camiseta de Rosario Central.
Ese hombre fue José Fioroni, el otrora gran centre-half del club, posiblemente
uno de los últimos grandes jugadores que en ese puesto pisaron las canchas
rosarinas.
Se le recuerda siempre, porque cuando vestía la casaca auriazul, siempre
puso al servicio de ello un entusiasmo enorme y porque siempre fue de
los que buscaron que su bando saliera triunfante, fuera quien fuera el
adversario.
En estos instantes en que la gran familia de Rosario Central
conmemora un acontecimiento de significación para la vida del club, justo
es rendir un homenaje a Fioroni, para que su nombre figure entre los más
sobresalientes players que han actuado en el club, por cuanto él supo
conquistarlo con aquellas perfomances recordadas y que no se borrarán
de las mentes de quienes tuvieron la suerte de verlo jugar.