En toda época las autoridades de Rosario
Central se ha preocupado particular y entusiastamente para ofrecer en
los estadios de la entidad los espectáculos más interesantes que, aparte
del fútbol, pudiera brindar a los aficionados y en modo especial a los
asociados, momentos gratos e inolvidables.
Por los fields auriazules han desfilado grandes figuras del deporte mundial.
En otro orden de actividades ha visitado también los stadiums de la entidad,
conocidos hombres públicos, que dieron en ocasión de importantes matchs
del popular deporte, el puntapié inicial.
En la canchas de Rosario Central, además del juego de la redonda se ha
practicado el pedestrismo y se han realizado espectáculos de box y baseball.
Hace uno años, cuando el gran pugilista Luis Angel Firpo trató de reanudar
su carrera, visitó el estadio con motivo de jugarse un encuentro contra
Rácing.
En el gráfico que ilustra esta página vemos al popular boxeador acompañado
de los capitanes de ambas escuadras, antes de dar el puntapié inicial
de la lucha.
También hace unos años en el actual estadio se levantó un ring para presentar
en una interesante reunión al fuerte pugilista vasco Paulino Uzcudum,
quien efectuó con sus sparrings una atrayente exhibición.
Pinceladas auriazules.
Cuando Zenón Díaz colgó ya cargado
de gloria los botines de futboler, lo reemplazó Patricio M. Clarke.
"Cabecita de oro" integró aquel cuadro campeón rosarino en el
año 1919 hace exactamente veinte años en el también jugaban
O. Díaz, F. Sarasíbar, Mulhall, Furlong, Perazzo, Guaraglia, A. Blanco,
H. Hayes, E. Hayes, y A. Miguel.
Ramírez, que fue puntero izquierdo del
once auriazul, falleció en los últimos días de 1929. Otros wingers izquierdos
que tuvo Rosario Central: A. y C. Woodward, Miguel, Fornacier, Francia,
De Benedetti, E. Indaco, etc. etc.
El mejor centro delantero que tuvo Rosario
Central fue Harry Hayes.
Octavio Díaz fue el jugador de Rosario
Central que logro mejores satisfacciones en su brillante carrera deportiva.
Fue campeón rosarino, campeón argentino y campeón sudamericano y vicecampeón
olímpico.
En el año 1925 el gran arquero fue con Boca Juniors en gira por el viejo
mundo.
Las clásicas resbaladas de Zenón Díaz,
provocaban verdadera sensación en su época.
Serapio Acosta fue un verdadero fenómeno
en su puesto. Su padre murió en la cancha víctima de un síncope que le
produjo la intensa emoción causada por ver actuar a su hijo con tanta
habilidad y maestría.
Octavio Díaz, el gran guardavalla, recibió
valiosas lecciones en la custodio de los tres palos, de Serapio Acosta,
el maravilloso arquero de los primeros años de Rosario Central.
Eduardo Blanco, que llegó a ser centre-half
internacional, debió retirarse en el apogeo de su eficiencia a raíz de
una lesión a la rodilla.
Todavía era un pibe cuando el fútbol argentino perdió a uno de sus más
grandes elementos.
Se lo conocía bajo el cariñoso apodo de "Botafogo".
EL INVENTOR DE LA CHILENA.
Tenía una rara habilidad
para llevar la pelota, engañando al rival, que resultaba difícil contenerlo.
Era una jugada personalísima, a la que para distinguirla de las otras
se le llamó la "chilena". Un simple movimiento de piernas y
el adversario quedaba burlado, sorprendido, casi, rezagado y no sabiendo
qué hacer para quitarle la ball.
En tanto que él hacía eso, el público deliraba de satisfacción, su nombre
corría de boca en boca, en tanto que su prestigio evolucionaba considerablemente.
Unía a su juego sobrio y elegante, una caballerosidad puesta a prueba
en infinidad de oportunidades y donde quiera que actuara conquistaba múltiples
simpatías.
Es que Luis Indaco era el prototipo del jugador brillante que señaló una
etapa de gloria par el fútbol rosarino. Fue en un momento dado, el mejor
insíder que actuó en nuestra ciudad y fue como lógica consecuencia el
candidato obligado a integrar las selecciones de la ex Liga Rosarina.
Aún se recuerda aquella estupenda perfomance cumplida en la cancha de
Newells Old Boys frente a un equipo que en ese entonces nos visitara.
En ese match, Indaco fue el autor de los cuatro goles que el team rosarino
se acreditó y todos ellos fueron de magnífica factura.
Pero este hecho aislado, no es el único que registra en su haber nutrido
de eficacísimas actuaciones. Cuenta con muchos más, y el público adicto
a Rosario Central ha de recordar como nosotros, cuando era el hombre que
brindaba de continuo satisfacciones a los que sintieron agitar sus corazones
cuando lo veían vestir la querida camiseta azul y oro.