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izquierd.jpg (923 bytes) REVISTA CINCUENTENARIO - CLUB ATLETICO ROSARIO CENTRAL A LA SIGUIENTE PAGINA
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EL CLÁSICO "RINCONCITO" DE FUGGINI.En el bar de don Venancio Fuggini.

Hace algunos años, cuando alguien quería encontrarse con lo más granado de Rosario Central, iba hasta la intersección de las calles Salta y San Nicolás. Allí, en un bar ubicado en una casa que hoy ha sido demolida, solían reunirse los más fervientes simpatizantes de los colores auriazules para alternar con las figuras más sobresalientes de la institución. Cuando la victoria correspondía a Rosario Central, ese rincón rebozaba de alegría, mostrándose animado más que nunca y todos los habitués se entregaban a las más distintas manifestaciones de júbilo.
En tanto que eso ocurría, detrás del mostrador, la figura patriarcal de don Venancio Fuggini, el propietario del negocio, se contagiaba de ese entusiasmo y la copas que servía parecían tener mejor sabor que otras veces. Es que el ambiente imperante era centralista al cien por cien.
Y allí se festejaron muchos triunfos auriazules. Se festejaron como correspondía hacerlo por la importancia de los mismos; ya que ellos iban apuntalando los prestigios del club que tan adentrado está en el corazón del pueblo rosarino. Desfilaron por el bar de don Venancio, los jugadores de las más diversas categorías que defendieron la gloriosa casaca azul y oro, los que por no reunir condiciones para hacerlo, le brindaron su aliento desde las tribunas y los que iban en busca de un lugar propicio a sus manifestaciones de solidaridad para con todo lo que llevara el sello de Rosario Central.
Hoy, que ese rincón amable ya no existe, muchos son los que lo recuerdan con cariñoso fervor. Quienes fueron partícipes de las reuniones que en él se celebraban, se lamentan de que haya desaparecido y de que los partidarios del club no tengan un sitio determinado en el que puedan explayar más a gusto sus simpatías, tal como lo hacían cuando allá en Salta y San Nicolás comentaban los triunfos o derrotas centralistas, entre copa y copa servidas por el inolvidable don Venancio, que con su sonrisa bonachona poníase a tono con el ambiente y sabía granjearse las simpatías de los que lo trataron.


DON VENANCIO

En aquellos tiempos, antes de que el club hubiera trasladado su local social al centro de la ciudad, el negocio de Fuggini era como otra secretaría de Rosario Central.
Llamadas telefónicas, reuniones extras, citación a jugadores, consultas sobre resultados o prácticas, todo ello se formulaba en el almacén de Don Venancio.
Pasó la entidad por algunos momentos financieros sumamente difíciles mientras que Fuggini no podía quejarse de la marcha de su negocio, y entonces era cuando bajo firma, o con dinero, los jugadores adquirían sus botines de fútbol que luego abonaban en cuotas.
Así fue de bueno y desinteresado. Era, y lo sigue siendo, un centralista de corazón. Su hermano, Juan Fuggini, recientemente fallecido, fue jugador del primer equipo de Rosario Central.
Quizás nunca se sepa y se diga todo lo que Don Venancio Fuggini hizo por el club.
Pero lo cierto es que no hay crack o socio de la guardia vieja que no tenga para él los más gratos recuerdos, como lo tenemos nosotros, periodista de hace muchos años, y que sabemos como vivió Fuggini los buenos y malos momentos del club.


 

EL BUEN HUMOR AURIAZUL

Alpisteros y Ley Seca

Se anunciaba que "alpisteros" y "Ley Seca" iban a disputar un match de fútbol y la cancha se llenaba. Esos dos equipos, formados con socios, jugadores y dirigentes de Rosario Central, cada año celebraban esos cotejos y en ellos se fomentaba la familiaridad, esa familiaridad que tanto ha predominado entre la gente auriazul.
No eran en realidad, excelentes demostraciones de fútbol. No lo podían ser, por cuanto la vestimenta de los participantes y el buen humor de que se hacía gala, no le permitían y eso que pudo muy bien denominarse "parodia de un match de fútbol", era el motivo para que luego de ella, se hicieran los debidos honores a un suculento almuerzo criollo, donde abundaban las empanadas, el asado apetitoso y el tintillo tentador.

"Alpisteros" y "Ley Seca"

Uno de los equipos que disputaban los pintorescos encuentros matutinos.

Los que integraban los equipos se divertían de lo lindo y el público que llenaba las tribunas participaban de esa alegría. El score no interesaba, porque más de una vez los goles no se contaban. La cosa era pasar el tiempo de la mejor manera posible, dando rienda suelta al sano espíritu y al cabo de la jornada, todos iban de boca al lugar donde se ponía punto final a la fiesta.
Los tiempos modernos hicieron que esa costumbre que era tradicional entre la gente de Rosario Central, fuera desapareciendo, con el consiguiente pesar de quienes disfrutaban de ella y hoy sólo queda el recuerdo de aquellas fiestas que bien podrían repetirse en adelante.

 
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