ANECDOTARIO AURIAZUL
UN GOL DE HARRY HAYES.
Eran los tiempos del fútbol de antaño.
Sostenían un encuentro en el field de Gimnasia y Esgrima, el primer equipo
de esta institución y Rosario Central. En el "papel" - que diría
un carrerista - los auriazules se perfilaban como seguros candidatos al
triunfo. Sin embargo, la actuación magnífica de Natalio Molinari y de
su golkeeper Araya, había impedido hasta finalizar el tiempo inicial que
los visitantes abrieran el marcador. El "team" que oficiaba
de local se defendía como gato panza arriba, replegándose hacia la valla
que tan celosamente custodiaba el afamado portero. En una de esas se produce
un "córner" a favor de Rosario Central. Viniendo de alto, la
pelota, infaliblemente la cabeceaba el "gringo" Molinari. Y
aquí aparece la viveza el inglés Ennis Hayes... Su hermano Harry se le
acercó, antes de que el puntero hiciera efectivo el tiro de esquina, para
decirle bajito:
- Cuando salte el "gringo" agarralo de la camiseta...
- Perdé cuidado - fue la respuesta.
Realizada la infracción, Molinari saltó para realizar de alto... es decir,
intentó saltar, porque, la verdad, se sintió como pegado al suelo. Increpó,
pero no hubo nada que hacer. ¿Qué había ocurrido? Muy sencillo. Al querer
hacerlo, Ennis lo tenía agarrado de la camiseta.
El esférico siguió su trayectoria y, entonces, Harry Hayes, sin inconveniente,
lo alojó en la red de un furibundo cabezazo... Fue el primer tanto de
Rosario Central que ganó, a la postre, por 5 a 0...
AQUEL GOL DE "SARAVIA".
Posiblemente en toda la historia del fútbol
rosarino pocos hombres tuvieron un shot más potente que Florencio Sarasíbar.
Sus goles espectaculares fueron muchos, innumerables, pero uno de los
mejores que le vimos marcar fue en oportunidad de una visita que hiciera
Unión de Santa Fe. Los albirrojos tenían en esa época una delantera maravillosa.
Jugaban Simonsini, Beltramini, Valiente, Acosta y Mir que eran considerados
como cuatro de los mejores forwards provincianos. Y la defensa no le iba
en zaga, lo que hacía del cuadro santafecino uno de los mejores del país.
El match se jugó en el field de Rosario Central y las posiciones estaban
igualadas sin goles, cuando Sarasíbar se adelantó para efectuar un tiro
libre por foul de la defensa adversaria. La distancia al arco era de no
menos cuarenta metros, pero igualmente no se descartó la posibilidad de
un gol. Por el contrario, los defensores visitantes procuraron cerrar
el camino de la probable trayectoria de la ball. Inútiles fueron estos
esfuerzos porque la pelota, impulsada con violencia extraordinaria llegó
a la red ante el asombro de los espectadores que como es lógico imaginar,
tributaron una verdadera ovación al autor de la hazaña. Lamentablemente
no estaban de buenas ese día los rosarinos y al final Unión ganó por 4
a 1. Pero por la categoría del gol anotado por el tantos años capitán
auriazul, bien puede decirse que el suyo valió por los otros cuatro...
aunque el partido se perdiera.
CUANDO
EL DEPORTE SE HACIA POR EL DEPORTE MISMO.
Figuras ejemplares del viejo "Talleres" viven
y vivirán en el recuerdo inmarcesiblemente.
La constancia, la lealtad, el cariño por la casaca que vestían eran las
características que dignificaban a los jugadores de una época ya remota
del glorioso Rosario Central.
Entre esos ejemplos magníficos, he ahí a José Blanco, hermano de Antonio
y Eduardo, que fueron grandes defensores de la entidad.
Pepe Blanco no logró alcanzar la fama y prestigio de sus hermanos, pero
fue un zaguero de muy discretas aptitudes, entusiasta y caballeresco a
carta cabal, en aquella segunda división don de actuaban valores de reconocida
capacidad.
Pepe Blanco - ejemplo magnífico de constancia - jugó 18 años en la segunda
división de Rosario Central.
Sólo un partido jugó en primera división, formando pareja con Florencio
Sarasíbar en reemplazo de Patricio M. Clarke, cuando ya el veterano Zenón
Díaz había colgado los botines.
José Blanco es hoy encargado mecánico en Coches y Vagones del F.C.C.A.