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MAS CERCA QUE NUNCA
La brillante historia del fútbol
rosarino está matizada de hechos salientes motivada por la rivalidad
que en todo momento ha existido entre su dos clubs más populares.
Ha sido tanto el antagonismo que separó en toda época a Rosario
Central y Newells Old Boys, que es antagonismo, aunque resulte
una paradoja, fue el motivo que más los acercaba.
Desde los años en que en las canchas rosarinas, los aficionados
que en forma paulatina iban engrosando las filas de los amantes
al deporte que implantaron en estas tierras los "ingleses locos",
comenzaron a desbandarse. Comenzaron a dividirse en dos sectores:
o se era partidario de Newells Old Boys o se era de Rosario
Central. Los términos medios no podían existir y si bien los hubieron
que mostraron sus preferencias hacia otras instituciones que surgieron
más luego, siempre hubo una superioridad numérica de adeptos a las
casacas auriazul o rojinegra.
Ello fue lo que elaboró esa rivalidad que con el correr de los años
se hizo tradicional. Ello fue lo que echó las bases del gran incremento
que alcanzara el fútbol, porque de no haberse manifestado un antagonismo
como el que existía, los certámenes locales se habrían desarrollado
entre el interés, desde luego, pero nunca entre la pasión, madre
de todos los hechos salientes de la historia de nuestro popular
deporte.
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El trofeo
doctor Carlos G. Colombres, disputado en la temporada nocturna de
1939.
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Esa
rivalidad los alejaba y a veces los acercaba cada vez más. Y así fue como
Rosario Central y Newells Old Boys, nombres gloriosos, escribieron
páginas magníficas en el libro de oro del balompié nacional. Los alejaba
el afán de la victoria, pero los acercaba cuando, precisamente, esa victoria
una vez se inclinaba, para mostrársele esquiva en la siguiente, a uno
de los dos bandos.
El calor popular que siempre primó en el ambiente en que Rosario Central
y Newells Old Boys desarrollaron sus actividades, fue el causante
de la estela luminosa que cada cual trazó a su paso y hoy asistimos a
un acontecimiento que viene a sellar y a poner un broche magnífico a toda
esa obra mancomunada que llevaron a cabo en forma tan acertada.
Ese broche, es el ingreso de ambos clubs a las filas de la Asociación
del Fútbol Argentino. Como los dos hicieron tantos méritos en sus continuas
pujas por la conquista del triunfo, como entre ellos se repartieron la
mayoría de los campeonatos rosarinos, el escenario local les ha resultado
chico. Ahora están en un lugar donde pueden volver a reverdecer aquellas
tradicionales jornadas de antaño, porque la situación es propicia y demostrar
cual es la potencialidad alcanzada, que es la potencialidad del fútbol
rosarino.
Se enfrentan con los más calificados conjuntos del país y esa rivalidad
que los acerca siempre, se manifiesta de nuevo, ya que en esta lucha de
capacidad con los porteños, los allegados a Newells Old Boys y Rosario
Central mancomunan sus esfuerzos, porque el éxito, antes que nada acompañe
a quienes defienden los prestigios de esta ciudad, que se siente orgullosa
de contarlos en su seno.
Hoy, Rosario Central y Newells Old Boys, los tradicionales rivales
del fútbol de Rosario, están más cerca que nunca y ello debe celebrarse
como corresponde.
R.
Central y el Dr. C. G. Colombres.

Al
margen de la rivalidad deportiva que ha existido entre Rosario Central
y Newells Old Boys en todas las épocas, hubo entre jugadores, dirigentes
y asociados una corriente de cordialidad ratificada en numerosas oportunidades.
La unidad de las dos entidades en sus aspiraciones, las condujo a la incorporación
de ambas al seno de la Asociación del Fútbol Argentino.
Presidía entonces los destinos del Club A. Newells Old Boys el doctor
Carlos G. Colombres, que participó en forma activa en esas gestiones.
La masa asociada de las dos entidades máximas del fútbol rosarino saben
cuanto hizo el doctor Carlos G. Colombres para introducir tan importante
variante en la organización del popular deporte en el país.
El fallecimiento de este gran deportista, acaecido el 9 de setiembre de
1939, provocó en nuestra ciudad, y en especial modo en la masa deportiva,
un sentimiento de verdadero pesar, hondamente sentido en la filas del
Club Atlético Rosario Central, donde el doctor Colombres se había granjeado
tan sinceras simpatías.
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