LOS PLAYERS DE HOY
El hombre que siempre estuvo
listo fue ALFREDO FOGEL. No ha faltado a un solo match del certamen y
los que es más digno de destacarse es que el rubio defensor auriazul ha
cumplido por lo general actuaciones sobresalientes. Fogel es el jugador
que se hizo a base de voluntad ya que sus primeras actuaciones en primera
división no pasaban de discretas. Se le mantuvo en el cuadro y hoy es
un medio zaguero completo, con múltiples recursos.
Cuando hace falta una corazonada ahí está Fogel, como en el match clásico
de la segunda rueda, en los momentos que ocupó el puesto que había dejado
vacante Ignacio Díaz.
El padre de IGNACIO DÍAZ no quería
que su hijo fuera jugador de fútbol. Una vez, cuando ya Ignacio defendía
la casaca auriazul le dijeron:
-¡Ud. Don Díaz tiene un hijo "crack"!...
Primero no lo quería creer. Luego, cuando supo que era verdad, se llevó
una gran contrariedad. Al fin cedió, como en todos estos casos.
Este Ignacio Díaz que debutó en primera división nada menos que jugando
contra Peñarol de Montevideo, haciéndolo de half, es ahora uno de los
zagueros más completos del fútbol argentino. Por donde desfilaron Zenón,
Sarasíbar, Pancho de Cicco, González, en ese mismo puesto, es puntal firme
de la defensa auriazul. Lo ha ratificado en el presente campeonato jugando
29 partidos, sobre los 34 realizados.
RICARDO CISTERNA llegó un día de Tucumán
integrando un seleccionado del Jardín de la República. Poco después volvía
a Rosario para incorporarse en forma definitiva a nuestro fútbol vistiendo
la camiseta auriazul
Su primera actuación fue consagratoria y de las tribunas, la hinchada
coreó su nombre festejando al nuevo crack.
A veces ha fallado Cisterna, no por falta de entusiasmo sino por deficiencia
física. Por eso es que ahora, bien entrenado, produce magníficamente y
es el delantero endiablado sobre el cual a comienzos de temporada pusieron
el ojo los seleccionadores del team nacional.
En el año, Cisterna, jugó 27 partidos oficiales.
Vino de Villa Constitución y militó en
el desaparecido Washington. Lo hacía con el prestigio de que en la temporada
anterior, en el campeonato Regional, había detenido nada menos que ¡catorce
penales!... Este es PEDRO ARAIZ.
Cuando ingresó a Rosario Central se le brindó la oportunidad que tanto
esperara, de actuar en un cuadro grande. Y se consagró.
Después le disputó a Tito Funes el puesto en los seleccionados rosarinos
y hoy "Cañita" sigue invariablemente siendo un guardavalla de
clase. Vive en Villa Constitución habiendo entrado este año a la categoría
de los hombres casados, que según dicen es la mejor receta para aumentar
de peso. Aráiz, por lo menos ya ha tenido un repunte.
La valla de Rosario Central la defendió 24 veces en el campeonato.
Es JUSTO J. LESCANO un zaguero de juego
muy particular. En un puesto como el que se desempeña no se impone siempre
el estilista, sobre todo en la época actual del fútbol.
Sin embargo hay que decir que Lescano es un zaguero poseedor de recursos
tan depurados que por ello precisamente se hacen más brillantes sus actuaciones.
Universitario, inscripto en la Escuela de Odontología de nuestra Facultad,
ha desechado muchos ofrecimientos para trasladarse a la capital. Seguirá
en Rosario Central hasta finalizar su carrera y permanecerá en Rosario
Central mientras se necesiten sus servicios.
Ha tenido muchas satisfacciones en el deporte. Ahora espera ansiosamente
el momento de colocar la placa de bronce que diga "Dr. J. J. Lescano"
En la temporada, ha intervenido en 15 partidos.
Después de un tiempo que los estudios le obligaran a mantenerse algo alejado,
volvió al círculo privilegiado para formar pareja con Ignacio Díaz, destacando
así nuevamente sus bondades.
LAPORTA:
HOMBRE ORQUESTA
Tiene Rosario Central en Salvador Laporta un hombre múltiple. Puede decírsele
viejo defensor auriazul ya que militaba en el club antes de la implantación
del profesionalismo, volviendo a la entidad para conseguir entonces una
consagración completa, ya que no fue sólo elemento indispensable del equipo
sino que por sus condiciones mereció muchas veces la designación en los
seleccionados rosarinos.
Pareciera imposible que en un cuerpo tan menudo exista tanta vitalidad;
porque Laporta es de esos hombres que no se agotan y en todo momento tienen
recursos ante el adversario.
No es individualista, cualidad muy grande y que le ha conquistado tantas
simpatías. Y si bien es cierto que su mejor desempeño es como delantero,
en las oportunidades que por circunstancias especiales se le requirió
en la defensa, respondió con el máximo de eficiencia.
Laporta fue a Chile solicitado en préstamo por el Club A. River Plate
en la gira efectuada por la prestigiosa entidad porteña. Y su intervención
en la "tournee", aparte de destacar su valía, sirve para intensificar
aun más la corriente de amistad y simpatía que existe entre Rosario Central
y River Plate.
Toca ahora hacer referencia a algo que
significa tradición dentro del Club Atlético Rosario Central. Lo haremos
en esta sección con breves líneas porque el elogio que en realidad le
corresponde lo destacamos en lugar aparte; se trata de ENRIQUE HAYES,
hijo del gran centre-forward internacional de la época de oro del fútbol
argentino, Harry Hayes.
Fue el último valor que se incorporó al primer equipo en la temporada
de 1939 y resultó el más efectivo. Es que por sus venas corre sangre de
"crack" y el pibe consagrado hace ya años en la 5ª división
alternó esta vez entre los mejores con una suficiencia notoria. Hayes
dirigió en 11 oportunidades el quinteto de Rosario Central.
TOTO LAPORTA juega de lo que venga ¿falta
un wing? ahí está Laporta. ¿Que se necesita un half? Toto está listo para
ocupar la plaza. Y no interesa que sea a la derecha o la izquierda. Su
capacidad no tiene límites.
En las postrimerías del campeonato, en partidos de responsabilidad frente
a Newells Old Boys y Boca Juniors, la defensa tuvo que ser modificada
y entonces Laporta pasó a jugar de half. Fueron dos demostraciones más
de que es un futbolista completo y hoy creemos que el día que a Rosario
Central le falte un half de ala puede recurrir muy cómodamente a los servicios
de este muchacho, tan menudito y con un corazón tan grande.
CONSTACIO RIVERO se incorporó a Rosario Central cuando
era titular del equipo superior Germán Gaitán. Tuvo así este nuevo elemento
que esperar la oportunidad propicia para ascender al círculo privilegiado
y, cuando lo hizo en el año 1938, sus actuaciones jugaron un rol muy importante
para que el once auriazul repitiera por segunda vez consecutiva la hazaña
de conquistar el título de campeón profesional rosarino.
En 1939, Rivero, integró 15 veces el primer equipo.
A FRANCISCO RODRÍGUEZ también le resulta lo
mismo actuar en cualquier extremo de la línea de ataque. Aunque él prefiere
el costado izquierdo. Comenzó la temporada haciéndolo de wing derecho,
luego estuvo en "relache" algún tiempo y finalizó la campaña
oficial integrando el equipo que se impuso al Rácing Club en el último
compromiso del año, en cuya oportunidad anotó uno de los goles.
En total, durante el certamen, Rodríguez jugó 19 partidos.
Integrante de seleccionados argentinos en temporadas
anteriores, HECHOR GARCÍA defendió este año la casaca de Rosario
Central cedido en préstamo por el Club A. Huracán de Buenos Aires, ratificándose
con este intercambio la cordialidad de las relaciones que existe con esta
entidad.
Ha sido García un centre-half de recursos y en el curso del año ratificó
bondades hasta convertirse en el titular del cuatro, que lo integró en
19 oportunidades.
Sus actuaciones, en rigor de verdad, ofrecieron altibajos como consecuencia
de una lesión en una rodilla, pero en líneas generales puede decirse,
que mostró sus conocimientos y experiencia para un puesto de suma responsabilidad.
EL
GRAN CAPITÁN IGNACIO DÍAZ
Lleva un apellido cargado de tradición dentro de Rosario Central. Pero
ningún vínculo familiar lo une a Zenón, Octavio y Oscar. Primero fue half
y mas tarde pasó a la zaga donde se formó el jugador de clase que se impuso
en forma amplia.
Muchas entidades desearon conseguir su concurso y a Rosario Central se
le hicieron ofertas tentadoras, pero en ningún momento se tuvo la intención
de transferido por cuanto significaba dentro de la entidad algo muy querido,
ya que él, con ese cariño invariable en que durante tantos años ha defendido
la casaca auriazul supo granjearse unánimes simpatías.
El cargo de capitán del equipo no podía estar en mejores manos. Y recordamos
aquí, entre sus muchas hazañas, la que cumplió a fines de temporada, frente
a Boca Juniors, en que actuando lesionado y ocupando la plaza de centreforward,
fue el autor del gol que dio el triunfo a Rosario Central en una jornada
memorable.