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LOS FESTEJOS
LA COMISIÓN
La organización de los festejos del 50º
aniversario no fue tarea fácil. La comisión que los tuvo a su cargo debió
realizar, en un término limitado, una labor extraordinaria, pero finalmente
tuvo la satisfacción de ver cumplidos sus propósitos, y los de la masa
asociada, con un éxito singular.
La comisión estuvo integrada de la siguiente manera:
JUNTA EJECUTIVA: José B. Quintana, Mario Persig y Jaime J. Sust.
HACIENDA: Francisco DAmbrosio, Guido Fanini, Agustín Orsi, Santos
Días y Antonio Rizzotto.
PRENSA Y RADIO: Julián de la Rúa, Guillermo Jáuregui y Felipe Lulo.
BANQUETES: Anselmo García Fernández, Luis Lumia, Miguel Pietrafesa, Angel
Martorano y Víctor Quaroni.
BAILES: Miguel Quaranta Casas, Fermín Lejarza (hijo), Alberto Fillol Day
y Víctor Quaroni.
DESFILE Y REPARTOS: Luis Lumia, Raúl Rodríguez Azategui y Anselmo García
Fernández.
DEPORTES: Comisión directiva, subcomisión de fútbol y subcomisión de basketball.
ORNAMENTACIÓN: Julián de la Rúa, Jorge Alod y Jaime J. Sust.
LA LLAMA ETERNA
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Noche del 28 de setiembre de
1939. Fecha inicial del programa de festejos. La simbólica carrera
de postas unió en línea luminosa el local social de la entidad,
en la calle San Lorenzo 1245, con el estadio glorioso del barrio
Arroyito, escenario de las jornadas conmemorativas del cincuentenario.
La antorcha fue pasada de mano en mano hasta hacer su entrada triunfal
en el stadium magnífico, vestido de gala en una noche memorable.
Las banderas flameaban besadas suavemente por la brisa y los gallardetes
ponían en el ambiente una nota simpática de fiesta extraordinaria.
Digno marco era el público, abigarrado y entusiasta.
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encender el fuego sagrado. El
venerable anciano recibió la antorcha de manos del atleta Sixto
Ibáñez. Emocionado, viviendo el instante significativo, trascendental,
del acto conmemorativo, fu a da vida a la llama, rodeado de viejas
figuras, deportista de ayer y hoy, entre aplausos y vítores, y el
clásico grito de ¡Central!... ¡Central!... coreado al unísono por
millares de almas.
No habría de olvidarse así nomás ese momento emotivo que habría
de rubricar don Tomás S. Hooper cuando dijeron por boca de su hijo
don Enrique Hooper: "La antorcha que acabo de encender simboliza
la vida eterna de Rosario Central ¡for ever!"
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Desde el centro de la urbe febril
y laboriosa al campo de deportes, teatro de tantos triunfos de los
colores auriazules pasando por las calles San Lorenzo, O. Lagos,
Salta, Avenida Alberdi, Boulevard Avellaneda y Avenida Génova, fue
transportado el fuego olímpico que quedó convertido en llama para
seguir ardiendo mientras duraron los festejos.
En el estadio se levantó la lámpara votiva y fue reservado a míster
Tomás S. Hooper el derecho de
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Al señor Tomás S. Hooper, integrante
de ese puñado de entusiastas fundadores, Rosario Central le obsequió
una medalla de oro.
En representación de la entidad usó de la palabra el señor José
M. Puig, cuyas palabras oportunas levantaron el entusiasmo popular.
La jornada inicial fue en verdad brillante. En días posteriores
se realizaron actos que también adquirieron singular lucimiento,
festejándose dignamente el cincuentenario.
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